lunes, 17 de mayo de 2010

Devaluación laboral

Soy un trabajador abnegado y eficaz pero que tiene la jodida mala suerte de ser funcionario público. O sea, que formo parte de la columna vertebral de la administración del estado y que en cada jornada laboral atiendo a una media de 50 usuarios. Pido perdón por ello. Nunca llegué a calcular que esto fuera tan malo.
El año pasado no me pagaron la productividad. Este año me han congelado el sueldo y en Junio me lo van a rebajar y para el año que viene ya estoy advertido de que lo mantendrán congelado. Un futuro incierto, sin duda. Que le puteen tanto a uno tiene que facilitar el tránsito a la otra vida. Siempre hay que estar preparado para lo peor.
Es la crisis. Vale. Pero es que yo no tengo nada que ver con todo esto. Lo juro. Deberían pedir responsabilidades a los autores intelectuales de toda esa mierda, pero han preferido hacerme pagar a mí el entuerto. Hay que joderse. Esto dicho así suena a funcionario bien pagado pero resentido que lo único que hace es llegar tarde al trabajo, invertir tiempo en cafés y nerendolas, irme a casa antes de que finalice mi jornada laboral y sobre todo tocarme las pelotas tanto como pueda hasta dejarlas en carne viva.
Pues no. Rebajar el sueldo implica, básicamente, que mi trabajo como profesional cualificado se ha devaluado. O lo que es lo mismo, según el diccionario de la RAE, han depreciado el valor de mi trabajo hasta despreciarlo. Nuestra personalidad individual pierde importancia. Nos han convertido en una subespecie profesional muy cualificada, al tiempo que muy mal pagada. Esto es una patada en el culo y punto. Esto no es ficción. Yo no hago trampas. Informo de la realidad sin añadir matices ni puntos de vista. No soy fantasioso porque tengo una capacidad lógica de pensar y pienso que esto no es serio. Ya se el siguiente paso cual será, pero estoy preparado. No me harán daño. No será doloroso porque yo estoy operado de hemorroides. Que lo sepan.
Esto no pasaría del nivel de pura anécdota si sólo fuera pòr el dinero. Pero han devaluado mi trabajo. Desprecian mi trabajo. No reconocen la valía de lo que hago. Esto, por tanto, no es una anécdota. Han desmontado la pirámide de la motivación de Maslow. Si no estoy motivado, me importa un bledo mi trabajo como funcionario.
Esto que no me gusta nada a mí, resulta que les encanta a los del FMI, a los jefes de estado de otros países, a la comisión europea, al parlamento europeo, al banco central europeo y a la grán patronal. Vale. Desde aquí les digo que están equivocados. Estos imbéciles piensan en euros. Yo pienso en la dignidad de la persona. Hubiera preferido ser despedido por incompetente antes que ser devaluado como profesional.
Nos veremos en las urnas.

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