lunes, 14 de mayo de 2012

Subvenciones

Estoy manifiestamente en contra de las subvenciones y de las limosnas y de las becas y de todas esas cosas similares. Pueden distorsionar los resultados según quien subvencione. No creo que deba de subvencionarse nada. Que se creen grupos de trabajo y se desarrollen estudios serios y rigurosos por gente cualificada y que se cobre por ello. Si uno tiene talento para algo que lo haga y quien quiera consumirlo que lo pague. El que tenga talento para preparar buena comida pues que ponga un restaurante y que se gane la vida con ello. Si lo que te gusta es interpretar, monta una obra de teatro o una película y a quien le interese que pague por verla. Quien quiera consumir religión que se saque el carné y que con ello pueda tener acceso a los lugares de culto y a las ceremonias religiosas pagando las cuotas pertinentes que se establezcan. Si tienen que subvencionarte es porque no tienes talento y lo que haces no tiene salida. Piénsalo. Subvencionar porque sí es dar dinero a cambio de nada o de algo que no interesa. Hay que acabar con esta cultura en la que nos hemos instalado. Pienso y digo.
Conozco a un grupo de psicoanalístas que no tienen trabajo. Han pensado en hacer un estudio comparativo sobre la personalidad de Don Quijote y de Jesucristo. Más del primero que del segundo. El nombre del estudio, de entrada, ya impacta. Al no disponer de dinero ni de talento para buscarse un esponsor han recurrido a solicitar una subvención. Lo que estudien es lo de menos, han manifestado, y las conclusiones a lo mejor no interesan a nadie. Ellos, mientras, habrán ocupado el tiempo y habrán recibido un dinero a cambio. Ya sabéis lo que les enseñan a los abogados el primer día del primer año de carrera. Si tienes un caso, búscate un cliente. Si tienes un cliente, búscale un caso. Y que dure canto más mejor. Los ingresos estarán asegurados.
A todo esto, y con el dinero que les han dado a este grupo de psicoanalístas, han concluido o resuelto que Don Quijote tenía una mente esquizofrénica con personalidad múltiple. Tiene momentos en que habla bien y de forma seria y ordenada diciendo las verdades por su nombre. Lo llaman ironía punzante. Otras veces calla o despotrica y ataca a quien se ponga por delante con la lanza. Viene a ser lo mismo. Son las dos caras de la misma moneda. Los dos extremos de su enfermedad. Personalidad cambiante o inestable. Que bien. Piensan, luego escriben, que Dulcinea es pura invención y que sólo vive en su universo. Simplemente no existe en la realidad. Que la utiliza para disimular su misoginia. Lo mismo le pasa a Jesucristo con María Magdalena. Sólo existe en su universo. Habla de ella para disimular que es misógino. Pura invención para callar voces, cerrar bocas, atar lenguas o lo que sea que todo viene a ser lo mismo. Uno tiene escudero y el otro apóstoles. Siempre hombres. Ninguno está casado. Las mujeres les perturban y por tanto sobran. Han llegado a suponer que Jesucristo, después de la última cena, debido a la tensión acumulada y sabedor de cómo iban a transcurrir las cosas, pudo tener un subidón de adrenalina que le provocara un priapismo y que, a buen seguro, se masturbó en el monte de los olivos entre rezos y llantos. Se había hecho hombre y esto es connatural a la condición humana.
Las actitudes de ambos no se corresponden con las normas morales ni sociales del momento y ello destapa su inadaptación y la personalidad esquizoide. Irradian inteligencia cuando conversan o sermonean. En otros momentos se vuelven intolerantes. Uno con la lanza y el otro con un látigo sacando mercaderes del templo. Concluyen que esta personalidad doble es bastante común en la especie humana y a día de hoy está muy bien estudiada y tipificada por la ciencia médica. Seguramente en la niñez o en su adolescencia sufrirían algún trastorno psicológico que les obligó a actuar así en la edad adulta. Igual ayudaban a los más débiles que se encaraban con los más poderosos. No aciertan a decir el porqué ni a cambio de qué. En los pasajes estudiados hay muchas zonas oscuras y cortinas de humo que no dejan ver la realidad de lo que sucedió. Tanto uno como otro y, cada vez que llegaban a algún lugar, levantaban aires de excitación. Generaban admiración y extrañeza en la gente. Ellos han sido, cada uno a su manera, salvaguarda de las buenas costumbres, de los buenos hábitos y la reprobación de la opresión.
No por lo dicho el trabajo resulte especialmente relevante. Ni mucho menos. Son conclusiones y supuestos a los que llegan después de haber leído detenidamente sus vidas y sus obras. Pero entretiene y da que pensar. Gusta a algunos y a otros no. Es de todos sabido que la buena música es un placer para los oídos. La gastronomía un placer para el paladar. La pintura y la combinación de los colores resulta un placer para la vista. Pero este trabajo y sus conclusiones, ¿para qué órgano de nuestro cuerpo puede resultar ser un placer? ¿Quizás para la inteligencia? Dice un experto en crítica constructiva que este trabajo es ordinario y hortera y que sus conclusiones carecen de interés. Lo único que han tenido en cuenta sus autores es que fuera provocador y lo han conseguido. Han herido sensibilidades y han provocado indiferencia a la vez que euforia y admiración. Es un desapego temporal hacia su profesión con la intención de conseguir un dinero para sobrevivir. Los personajes son muy conocidos por el gran público y es fácil imputarles una cierta personalidad de la que hablar. Vale. Está bien. Ahora mismo me pongo a buscar una excusa para un trabajo subvencionado. Salud.

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