viernes, 1 de octubre de 2010

Bobaliconería

Crítica de arte leída recientemente en un suplemento dominical. "El artista funde lo primario y del resultado obtenido hace emerger una estructura abstracta igual que los sentimientos de la fisiología humana, disolviendo los caracteres habituales en un único pedestal montado en verticalidad oscilante entre la creación y lo supremo sustituyendo algunos componentes por pretéritos puntos de luz que acentúan los extremos al tiempo que difumina el centro. La obra permanece anclada en una primera etapa aunque la física está más directamente trabajada. La naturaleza del objeto de la obra es intercambiante gracias a un juego de malabares realizado con la pintura y la luz.
Al rato de mirarla da una erronea simplificación del comportamiento habitual de la idea con la que juega de forma brillante y con valentía deslumbrando en apariencia y sutileza el fondo de la obra en su conjunto. Es intimista y tiene un mayor alcance y profundidad que otras obras anteriores demostrando un ingenio caprichoso en función de la experiencia sensorial del espectador experimentado. En la idea de conjunto subyace la búsqueda de la sustancia en el momento supremo en que fue creada. Se aprecian claramente recuerdos y experiencias insatisfechas acentuadas por la luz tenue que ilumina la obra.
El artista ha declarado que la obra es única y que le ha supuesto un esfuerzo creativo que le ha dejado vacío por dentro. Se encuentra extrañamente ilusionado y como ausente aunque no es la primera vez que le pasa. Efectivamente el cromado y el sombreado le delatan el sobreesfuerzo realizado y tambien nos permite ver matices grisáceos nunca antes alcanzado por ningún artista. Es una tímida pero atrevida continuación de su obra creativa a la vez que rompedora. Cuida los trazados al milímetro y resalta los detalles liberadores que le caracterizan".
Leído esto no podía dejar pasar la oportunidad de compartir con vosotros el sufrimiento manifiesto del crítico de arte al padecer evidencias de Alzheimer. Por muchas veces que lo he leído no entiendo un carajo. La obra en cuestión es un lienzo inmenso que ocupa toda una pared de la galería y está realizada tirando tinta desde cierta distancia con un vaso. Es realmente acojonante lo que pueden llegar a ver unos ojos cuando mandan información a un cerebro de un crítico de arte que sólo tiene una neurona en funcionamiento y además está enferma. Hay que joderse pero yo creo que simplemente es el resultado de escribir bajo los efectos de la resaca de una borrachera de garrafón de fín de semana. Salud.