viernes, 20 de julio de 2012

Inspiración

Momento de inspiración. Fugaz. Como todos. O casi todos. Momento no deliberado. Libre. Evoco recuerdos de otros tiempos. Trozos de obras de teatro vistas, piezas musicales oídas, párrafos de libros leídos. Personajes reales y de ficción que se mezclan en el tiempo y en un lugar. Amor, violencia, libertad, esclavitud, desamor, odio, dependencia. Un poupurri mental al que quiero dar forma. Lugares y paisajes. Niñez, adolescencia, juventud, edad adulta. Amigos, familiares, conocidos. Vecinos. El colegio, los colegas y los maestros con sus enseñanzas, sus deberes, sus premios y sus castigos. Mi primer trabajo y otros y los compañeros de cada uno. Todos con su historia y su vida habrán influido en mí en mayor o menor medida. No lo se. Ahora mismo son ecos de situaciones vividas. Oigo voces que reproduzco en mi libreta de blogero antes de que el olvido me borre la memoria. Porque la memoria es olvidadiza. Hay que atarla en corto. Barrios humildes. No conocí otros. Merece la pena. Tengo que escribir rápido. Luego corregiré con calma.
Voy a destacar aspectos que me interesan. Tienen su importancia en mi vida por su simbolismo o por su estética literaria. Me da igual porque todo es bueno. Estoy flirteando con los recuerdos y eso me engancha y me agrada. No escribiré lo que no tiene interés. Al final lo llamarán narrativa, ensayo, novela, relato breve, microrrelato, poesía, artículo de opinión, cuento o twitterrelato para ociosos que no tienen tiempo de leer algo más extenso. Yo escribo lo que me gusta. Lo que despierta mi interés o lo que me viene en gana según la ocasión. Las cosas son así y es lo que hay. Pocos personajes pero bien trabajados. No hace ninguna falta confundir al lector con demasiados nombres, lugares, fechas y esas cosas. Para eso está la historia. Existencia vivida a veces con comodidad y a veces con dificultad. Como todos.
Poco a poco aparece un armazón principal a modo de columna vertebral. Luego aparecen los complementos. Los detalles de la historia que se narran a través de un hilo conductor. Suma de situaciones, emociones, vivencias, carencias, momentos, entretiempos, etc. Si son momentos buenos los voy a exagerar que los lloriqueos en tiempos de crisis los dejo para otras cosas de cada cual. Si la situación es mala se minimiza para pasar de puntillas. No hay que molestar. La gente lee para disfrutar de la lectura y de la historia que se narra y entretenerse. Para pasar pena no hace falta dedicar tiempo a la lectura. El día a día ya nos castiga suficientemente. Habrá que poner la dosis justa de imaginación para que sea bueno. Si no tienes imaginación no escribas. Limítate a leer que hay mucho y variado. No es cuestión de herir sensibilidades de forma gratuita. El lector tiene que tener la posibilidad de razonar y reflexionar sobre lo que le has contado. El estilo se nutre de la lectura y de la capacidad de cada uno a partes iguales. Hay que consumir literatura y cultura en general. Es la esencia de la vida para algunos. La base para la forja de un buen escritor. La estética. Un punto de romanticismo y si no lo hay lo inventas. Pequeñas dosis de crueldad gustan porque en el fondo la llevamos dentro. Procurar ser brillante con maestría e ingenio. A lo mejor no vendes mucho o no te leen tanto como quisieras pero por lo menos evitas el fracaso. La cuestión es escribir en libertad.
Pero al final, y como siempre, alguien va y me jode el día. Esto ya es un clásico. Me entero de que el ministro del deporte -que además se encarga de la cultura- ha subido el IVA cultural. Libros, cines, teatros, etc. No se enteran porque ellos no consumen este tipo de cosas. Es cosa de extravagantes. Es la cruz de todos los días que nos ha tocado vivir. Unos para ganarse el cielo y otros -como yo- para ganarnos el calor del infierno con los amiguetes por ser ateos, rojillos y consumir cultura. No lo voy a remover más porque apesta y luego me entra la vomitera. Salud.