16 agosto 2026

 ... Rosalía aparece como una figura capaz de sobrevivir al paso del tiempo gracias a la fuerza desgarradora de sus versos. En ellos no hay artificio gratuito, sino una verdad íntima que nace de su sufrimiento, de su lucidez y de la realidad que le tocó vivir. Algunos podrían interpretar su obra como una literatura nacida de las penas del alma, del dolor físico y del desasosiego psicológico; sin embargo, en su caso la realidad supera cualquier ficción literaria. Por eso aceptamos sus textos como una expresión verdadera, escrita con una belleza sobria y una sencillez tan intensa como la vida misma de quienes habitan esa Galicia nublada, cargada de niebla, donde el pueblo sobrevive con dificultad, pero sin renunciar nunca a la lucha.

No estoy seguro de si este texto debe considerarse un libro o, más bien, una acumulación de pesares nacidos sobre una tierra musgosa, junto a una fuente de agua fresca y cristalina, rodeada de robles y eucaliptos. No pretende ser un libro de historia, aunque las fechas y los lugares respondan a una realidad concreta. Tampoco es una biografía extravagante ni insensata, sino una aproximación emocional a una mujer marcada por una región antigua, llena de desasosiegos. Una vida vivida no siempre es una vida lograda: puede ser también una existencia insuficiente, áspera y mezquina, atravesada por adversidades difíciles de describir, por la desolación y por una amargura persistente.

Esa necesidad de comprender lo trascendente se desarrolla en una Galicia extensa, llena de iglesias y conventos donde se conserva un saber acumulado durante siglos. Sin embargo, esa riqueza espiritual e intelectual no siempre se traduce en prosperidad para el pueblo. Salvo en círculos muy reducidos, apenas se percibe una verdadera abundancia cultural o material. La gente, por muy luchadora que sea, permanece al margen de los beneficios del conocimiento y sobrevive en la necesidad. Allí, las campanas rompen el silencio como quejas de insatisfacción, mientras muchos viven de oficios imprescindibles, mal pagados o recompensados en especie. ...

Fragmento de mi último libro "La hija de la niebla". 

 ... No me interesa relatar mis penas ni exhibir mis laureles: la vida, en su esencia, es conflicto y confrontación. Mi mayor virtud es la perseverancia, seguir viviendo, aunque falte el timón y la luz del faro se extinga. La aflicción me acompaña como una sombra, y en esa penumbra busco el sentido del dolor, confiando en que la naturaleza me guíe hacia una comprensión más honda del misterio de la existencia.

          Abro puertas y ventanas a los dioses del Mediterráneo y a sus musas en busca de consuelo. Vivo entre sueños y vigilias, donde la esperanza sigue siendo necesaria y las vivencias se convierten en enseñanzas morales y naturales. A veces la realidad es un velo que oscurece el entendimiento; pero la reflexión profunda permite entrever la verdad que se esconde tras la apariencia. Con la ayuda de los dioses que habitan en las profundidades del mar, aspiro a salir de la tempestad y a recobrar, por medio de la contemplación, la sabiduría perdida. La serenidad y la quietud son virtudes, y solo la muerte podrá arrebatarme la paz conquistada por el pensamiento. La herencia de la sabiduría y la honradez vale más que cualquier trofeo del mundo.

          Mi vida estaba hecha de dicha y de miedo, de aromas del bosque y de orillas de mar, de pies en el arroyo, del calor del hogar, del equilibrio, de los escritos, del amor, de la libertad y de los sueños. Pero ahora habita en la pesadumbre, en la ausencia y en un silencio interior que me impide escuchar el agua que corre por el arroyo o el canto de los pájaros. Todo se confunde en este aire extraviado que apenas consigo respirar. Mi vida ha perdido su antiguo interés, y siento que la edad y la desgracia me vuelven más austero, casi tan inmóvil y resignado como las estatuas de mármol que pueblan el paisaje. Aun así, no me abandono: sigo habitando las ensoñaciones de mi existencia y me interrogo, sin descanso, por aquello que vendrá después.

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Fragmento del monólogo, AURORA. En Amazon.