martes, 1 de octubre de 2013

Otoño y Paulo I

He leído que dice Paulo que un ángel dijo que Dios es todopoderoso porque todo lo puede, conoce y domina. Y lo explica. Si sólo tuviera potestad sobre el bien no controlaría una buena parte del universo. A saber, todo lo que está dominado por el mal. Si es verdad que es todopoderoso y que todo lo puede tiene que tener el control absoluto sobre el bien y el mal. Tiene que poder permitir o desautorizar ambas cosas. Y sabiendo esto mucha gente lo venera. Pues se lo consienten. Insisto en que igual que permite el bien también permite el mal. Lo vemos todos los días. En las personas y en las cosas. Los sacerdotes lo justifican. Pero algunos de nosotros no tragamos con estas cosas. Simplemente nos mantenemos al margen.
Sigue escribiendo en un capítulo de uno de sus libros que cierto gobernador decidió que "el espía no es valiente porque no lleva el vestido de guerrero. Esto implica una cobardía. Por todo esto, y con el permiso del sacerdote, le condenó a muerte despojado de su dignidad". A partir de este fragmento mi imaginación se atormenta en pensar y reflexionar. No sé si el castigo radica en la muerte en sí misma o en perder la dignidad antes de morir. Intento pensar que el hecho de condenar a alguien a morir es lo peor que puede pasar. También intento pensar que el morir no es tan grave porque será algo inevitable en algún momento de la existencia de uno. Luego lo malo de la segunda opción no es la muerte en sí misma sino morir sin dignidad.
Todos podemos posicionarnos de alguna manera con estos textos de Paulo. Incluso argumentar. Como que sin dignidad no vale la pena vivir. La muerte, pues, sería un alivio antes que un castigo. La cosa da mucho de sí. La vida ante todo con o sin dignidad. Y esas cosas de la metafísica con las que entretener nuestros pensamientos. He leído de un librepensador que prefiere mantenerse en el anonimato que el poder no radica en matar a otro ni en mandar matar a otro. Eso lo puede hacer cualquiera y es relativamente fácil. Pero sólo alguien todopoderoso y que todo lo puede tiene la potestad de evitar la muerte de otro antes que lo decida la propia naturaleza. El único que puede perdonar todo es el realmente todopoderoso. Ante una desgracia siempre aparece alguien con alzacuellos que dice la frase desteñida -de tanto usarla-, "los caminos de Dios son inescrutables". Y todos tranquilos.
Con estas filosofías estaba yo el otro día justo cuando poníamos los pies en el otoño. Con una tormenta de agua, viento y truenos que azotó la Isla. Se fue la luz y se hizo el silencio. El cielo se oscureció. El ambiente propicio para que el otoño interactuara con la filosofía de la religión de la mano de Paulo. Estas cosas no hay que mezclarlas porque desconocemos los efectos secundarios. No veo la ventaja de ser todopoderoso cuando más de la mitad del resto de los mortales te cuestiona todo. Yo mismo aprovechando que la llegada del otoño vino acompañada de un tiempo desapacible. El otoño, la dignidad y la muerte, la quietud, la tormenta y las ganas de pensar. No se puede pedir más. Salud. 
 

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