jueves, 9 de junio de 2016

La esquina

Héroe tardío porque se lo debía a la vida. Viniste a mi para secarme las lágrimas. Pero yo no tenía lágrimas y tu no tenías pañuelo. Así fue como empezó todo.
La historia te engulle o te perpetua. No siempre depende de nosotros. Son cosas que pasan al margen o a pesar de todo. La imaginación de la nada y de la ausencia sólo se filtra a través de la oscuridad y las penumbras. Y aparece el vértigo. De tanto oler el humo lo seguí y me condujo a las cenizas. Porque sólo había cenizas.
Intenta el poeta neutralizar la muerte consumiendo lo eterno. Pero naufraga. Con la certeza del color blanco descubrí el color negro. Ahora he conseguido convivir con todos los colores.
Después del centro de la vida hay más vida. La siguiente. Pero es tardía y tiene que vivirse de otra manera. Yo he aprendido. Más tranquila y sosegada. Donde no basta una gota para colmar un vaso. Donde no basta una tormenta para buscar refugio. Donde en un minuto puedes tener varias sonrisas.
No quiero ocupar la mente y el alma pensando en el vacío. Que luego no me basta el tiempo para ver los sembrados y disfrutar de la sombra de las encinas y las higueras. Dicen que la niebla enlentece los pasos. Que más da cuando no tienes prisa. Cuando el mar llega a mis pies me intimida. Es demasiado grande.
He leído libros. Pero no todos los libros. Camino por las calles, pero no piso todos los adoquines. He vivido días, pero no todos sus minutos. Ahora no valen lloriqueos de plañidera. No me preocupa que los perros ladren a mi paso mientras no me falte el aire.
Oigo música. Quizá es el viento. O el eco de algo pasado. Me he propuesto empezar a vivir lo que me queda pendiente. Y mañana haré lo mismo. Y así cada día. No tengo porqué regalar nada.
Ese oficio de escribir lo aparente. Como dos vidas paralelas. La real y la de la pluma y papel. Sobre las líneas y entre líneas. Con notas al margen. Mientras mi mirada perdida se concentra en todo lo que me rodea. Y la imaginación que no para. Mientras siga teniendo deseos.
Ese día que perdí las llaves y un gracioso me dijo que estaban en el fondo del mar. Quité la cerradura y mi casa permanece siempre abierta. El viento es el más atrevido. No pide permiso. Levanta las  cortinas y los visillos y pasa.
El tiempo es invisible de noche. Por eso están las farolas y la luna. A veces le sigo el rastro. A veces la vida viene en sentido contrario. He visto el sol del verano al final de la primavera. No sé si es bueno. Pero es así. Necesito que otros ojos estén pendientes de los míos.
Sólo perdura lo que tiene un porvenir. Ahora la humedad se ha pegado a mi. Igual que mi sombra. Las aventuras duran poco. A veces duran toda una vida. Todo eso que acabas de leer es verdad porque lo sé de buena tinta. Todas las guerras son miserables. Igual que el que las manda.
Hay momentos en que cuesta mucho defender tus recuerdos frente a la desmemoria. Enfundado en mi cuerpo provisional. A solas conmigo. He escuchado ese sonido erótico de una cremallera cuando se abre. Salud.

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