miércoles, 7 de enero de 2015

El silencio

Llegados al año nuevo le damos la bienvenida. Entre esperanzado y escéptico por aquello de que a veces los actos no vienen después de las promesas. Eso me parece a mi. En la primera tertulia, la de esta mañana, se ha hablado un poco de todo. Sin abusar. Primero lo imprescindible. Luego lo justo y necesario. También hemos callado para escuchar. El café con leche a cargo de la subida de este año. Hemos fundido un trimestre de subida y nos hemos quedado con hambre.
Sebas es de los que, a veces, para decir algo utiliza el silencio y una mirada. Es bueno callarse cuando esto sirve para expresarse mejor. Que no todo son palabras bonitas. También hay silencios bonitos que se agradecen. Perderte en un largo silencio y que tu contertulio se ponga a reflexionar. Como un umbral que hay que cruzar o como un horizonte al que hay que llegar. Un silencio y una mirada adecuada. El silencio con unos ojos cerrados. Una vez dije algo y mi contertulio se sintió incómodo. Luego le dedique un silencio y se sintió aliviado.
A veces unas cartas y unas fotografías sostienen la memoria. Lo malo es cuando la sustituyen. Y la rutina se rompe para adquirir la rutina de quien te cuida. Y te tienes que adaptar. Eugeni es de los que este año seguirá defendiéndose de la pobreza. Dos euros y medio más cada mes porque la crisis es historia. Manda huevos. Algunos tendrán que acostumbrarse a vivir con más dinero.
Año nuevo, si. Vida nueva, no. Que la torpeza de unos han incendiado el estado de ánimo de otros. Por eso aprovechan la noche para llorar. Con la vida desteñida y fría. Y las noches sin estrellas. Que no hay para todos. Bienvenida la vida tal cual. Nos hemos deseado lo mejor aunque no siempre depende de nosotros. Lo ideal sería que dependiera más de nosotros y menos de otros. Este año se verá. Que hay elecciones.
La mañana del día uno salí a dar un paseo temprano. Me sentí aislado por la calma de las calles del pueblo. Los pájaros, el aire y yo. La sombra sólo me acompaña cuando hay sol. Los gallos callados y los perros también. Que la noche fue larga de cohetes y música. Luego de todo esto, el concierto. No me lo perdería por nada. Este año será recordado porque no pude hacer palmas con la Marcha Radetzky. La verdad es que no se notó.
Bienvenido el año junto al mar con un paseo relajado de después de comer. Que desde el dos mil catorce no lo había visto. Las olas estrenando año y la arena sin huellas. El sol pinta el mar de plateado que deslumbra. Las olas llegan con alegría y salpican de espuma. Un rato en un banco para anotar algunas impresiones con letra pequeña y desenfadada. Con cierto descaro. Que la vida es silencio y el ruido lo ponemos nosotros.
Hoy un recuerdo especial para mi sobrina Natalia. Ya sin fiebre. Le han retirado el atracurio y bajado el midazolam. Venga!! Salud.