miércoles, 1 de enero de 2014

Dol mil catorce

Lo veo. Ya llega.
Un portazo y doce campanadas.
Yo mismo he abierto la puerta.
Con doce uvas en la mano.
 
Todo un año por delante.
Sin poder salir.
Estrenando tiempo.
Desde el primer momento.
El año ya acosa.
Desde el primer día.
 
Me levanto medio dormido.
Y torpeza de movimientos.
Que es pronto todavía.
Empezará con el concierto.
Como cada año.
 
Miro la luna y no está.
Sólo nubes de plumas y algodón.
Y fuegos de artificio.
El aire soplando las cortinas.
De las ventanas y del balcón.
 
Ruidos y suspiros.
Celebraciones anticipadas.
Sin saber cómo será el año.
Ojos abiertos. Turbados.
Llueve una lluvia fina.
De buenos propósitos.
De citas y reseñas.
De títulos de libros.
 
Tempestades que llegan.
Con ruidos de truenos.
Y silencios nocturnos.
Año atrevido que nos hace prisioneros.
Olor de Enero y pensamiento abstracto.
 
Zapatos del año pasado.
Cómodos y libres.
La pluma elige las palabras.
La mirada mar adentro.
Hasta que se pierde.
Que ya volverá.
 
Improvisa el día uno.
Unos cuantos versos.
Son los primeros del año.
Hoy tocan felicitaciones.
A partir de mañana, ya se verá.