lunes, 13 de mayo de 2013

Algún libro

Aprendí en primaria que los ríos nacen en lo alto de las montañas y descienden sin remedio hasta el mar que los engulle. Cruzando pueblos, bosques y ciudades. Pues, pensaba yo, igual que hace el río hace el libro. Nace con el proceso creativo del escritor y termina en las manos del lector. A su paso encuentra editorial, imprenta y librería. Un símil que puede funcionar para un buen entendimiento. He leído y me lo creo que cada día alguien empieza a escribir un libro, lo sigue escribiendo o termina la obra literaria. Cada día entran manuscritos en las editoriales y en las imprentas. Cada día, en definitiva, alguien entra en una librería parea comprar un libro y leerlo. La mente humana no para de crear -con mayor o menor acierto-. Pero la literatura, con o sin crisis, se crea, se imprime, se distribuye, se vende y se lee. No sabéis el alivio que supone para mi poder decir esto.
Como cualquier obra de arte el libro puede gustar mucho, poco o nada. Esta es una de las grandezas de la literatura y hace que se considere un arte. La importancia no radica en que las obras literarias gusten más o menos. La importancia está en que quien las escribe y quien las lee lo hagan desde la libertad de pensamiento. Se trata de huir del pensamiento único al que están ancladas muchas personas para su desgracia. La fama es un capricho que sólo puede tener un escritor. El lector no se puede permitir este lujo. Un lector nunca se hará famoso por leer libros. De todas formas no resulta fácil juntar letras para construir palabras. Y juntar palabras de tal manera que gusten de ser leídas en párrafos, páginas y libros completos. Dependerá de la creatividad del autor, de la pluma que utilice, del pulso que tenga y de la libertad que disponga mientras realiza todo esto. La intencionalidad y la pasión del primero en contraste con el interés y el estado de ánimo del segundo.  Del uno y del otro. Dice un escritor que su éxito radica en describir un mundo paralelo a la realidad del lector. De eso se trata pues. Es un punto de vista de lo que vemos y de lo que pensamos. Para contrastar.
Y estamos en primavera y se vende el libro de temporada. Que el libro de invierno está en rebajas y ofertas. Ya lo han pasado a bolsillo y en rústica. Buen momento para hacer acopio para el invierno que viene. Porque el libro no pasa de moda. Me refiero a los libros. De ninguna manera a esta cantidad de basura que cualquier famosillo venido a menos publica en forma de memorias y que sólo algún despistado podría comprar en un momento de debilidad mental. Este libro de primavera que habla de días más largos y noches más cortas. De la luna, el firmamento y las estrellas. Del mar que se va calmando a medida que avanzan los días. De gente que callejea en manga corta y toma café en las terrazas. Que pasean cogidos de un paraguas por si acaso. Que se ponen sombrero para protegerse del sol en vez del frío. Días casi planos de temperatura y llenos de color. Agradables y apetecibles. Este es el libro de primavera. El que se lleva ahora. La historia de amor bien contada y con final feliz. Que los que terminan mal son los de otoño o de invierno. Amores adolescentes, de juventud, de madurez y de edad adulta. De casi vacaciones. Libros desenfadados y de media sonrisa. Páginas justas y letra grande que pueda leerse en cualquier sitio incluso al anochecer acompañado de una copa de vino. Que funciona porque hay predisposición. Es la fase del río que cruza manso por en medio del pueblo y lo divide en dos. Sombreado por grandes árboles y con algunas aves cruzándolo a nado. Estos jubilados sentados en los bancos con la mirada fija y las manos temblorosas apoyadas en el bastón. Es el libro de primavera. El que toca leer ahora y el escritor lo sabe. Trama sencilla que puede leerse sentado en las escalinatas que suben y bajan. En el descanso del mediodía con bocata y refresco. El libro que se lee desde la comodidad porque se ha escrito desde la comodidad. Este que el estudiante ya ha comprado para cambiarlo por el libro de texto en cuanto terminen las clases.
En primavera la gente se inventa momentos de soledad y horas de libertad como excusa para tomarse su tiempo en el libro. De pasear con el libro en las manos y mirando a ninguna parte porque la mente está en otro lado. Dejarse atrapar por un relato o por unas palabras. Esta frase para subrayar y este comentario al margen para recordar. El invierno ya es historia y el frío y las tormentas. Días anodinos con frescor mañanero, calor al mediodía y refrescar nocturno. Paseando con un libro en las manos. Sentarte en la terraza d algún bar para sorber un café mientras hojeas y ojeas el libro. Escritos con lucidez que no pasan desapercibidos porque están pensados para la primavera. La prosa y la poesía de primavera está escrita para enamorar, que para otras cosas están las otras estaciones. Alejarse de los libros más vendidos para centrarse en los de autor con pasajes para recordar Este es el libro que leo porque estamos en primavera. Algún libro habrá que te complazca. Salud.