lunes, 1 de abril de 2013

Lunes de Recuparación

Es día uno. Lunes de Pascua. De toda la vída. Esa trilogía perfecta incluso para los que nos mantenemos al margen de la religión. El Viernes de Pasión, el Domingo de Resurrección y el Lunes de Recuperación. Porque aquí, hoy es fiesta. Hay poca actividad en el pueblo. La gente duerme hasta tarde y cuando se levanta sale a comer por ahí para despedir este minipuente. He desayunado en el bar del pueblo. En uno de ellos. Doña Ángela vive en el piso de arriba. Es su casa de toda la vida porque ha nacido allí. Abajo, en la planta baja, está el bar que regenta su hijo con su mujer. Ellos viven en el segundo. A veces han hablado de mudarse para poder tener una escalera de acceso directo al bar. Doña Ángela no ha querido. Aquella es su casa de siempre y no se hable más del asunto. Es mayor y está impedida. Sólo puede moverse con ayuda. Casi no sale y pasa las horas sentada detrás de un gran ventanal que da a una calle y a la plaza de la iglesia. Se entretiene viendo la gente pasar y escribiendo. Lo de escribir le viene de hace tiempo. Empezó como un pasatiempo y publicó bastantes cuentos para niños. Literatura infantil. Cosechó éxitos y premios. Se vendía bien y era muy conocida y querida por todos. Siempre que podía contaba los cuentos en el mismo bar. En una especie de reservado. Ahora quedan los recuerdos. Enviudó pronto y el bar de la planta baja pasó a su hijo que es quién lo lleva ahora. Es un bar de barriada como otro cualquiera. Tiene dos hijos crecidos que le ayudan. Se atreven con menús diarios y económicos. Comida casera que elabora su mujer. Es buena. No se harán millonarios pero el negocio familiar da para todos que, tal cual están las cosas, se agradece y hay que conservarlo.
En las paredes poca cosa. Un par de posters y alguna fotografía de las primeras que se hicieron en el pueblo. Blanco y negro y el pueblo con cuatro casas y las calles sin asfaltar. Sin coches y alguna bicicleta. Un espejo en una pared lateral y en otra una foto grande del equipo local con bufanda por encima que resalta. Se trabaja mucho. Más que de sol a sol. Abre a las seis de la mañana y algunos días es más de medianoche cuando echa el cierre. Todo por mantener el negocio familiar. Doña Ángela, antes de que las piernas le fallaran, bajaba y se sentaba en una mesa al lado de la barra donde está la cafetera. Por las tardes venía su hermana y estaban horas hablando de sus cosas. Su hermana es maestra de escuela jubilada. Daba clases en primaria. Al final de sus conversaciones siempre terminaban hablando de lo mismo. Su hermana, la maestra, se quejaba de que no se sentía querida por sus alumnos. Doña Ángela, en cambio, era muy querida por su público infantil. ¿Dónde está la diferencia? A ti te han visto como una persona que imparte disciplina y conocimientos y que no les consiente hacer cualquier cosa que quisieran. Yo no les impongo nada y además les entretengo con mis cuentos y algunas golosinas. No te lo tomes a mal, mujer. Es normal que sea así.
Doña Ángela ya es mayor y casi no baja porque está impedida y es complicado de bajarla y luego subirla a su casa. Su hermana la sigue visitando en el piso de arriba donde vive. Su hijo se afana por atender el bar lo mejor posible con su mujer y sus hijos que empiezan a tener responsabilidades sobre el futuro del establecimiento. Quieren renovar un poco y cambiar cuatro cosas. De momento se han hecho con un piano y una guitarra de segunda mano a buen precio. Algunas noches tocan y cantan canciones de otros y las suyas que componen a ratos libres. No lo hacen mal. Incluso han conseguido llenar el local de jóvenes atraídos por la música en vivo. Algunos clientes también se atreven con la guitarra o el piano. Ha sido una buena iniciativa y cada día hay más clientela que abarrota el bar. Doña Ángela lo escucha desde el piso de arriba dónde vive. El padre ha comentado que le gustaría ampliar el local y sacar un dinero extra. Están en ello pero para eso hay que hacer muchos números y las cuentas no siempre salen. Los hijos ya se han posicionado al respecto y prefieren formar un grupo de música y dedicarse a ello por completo. Desligarse del bar en cuanto puedan. Hay un conflicto generacional, de gustos y de futuro. La cosa está incierta. Doña Ángela está al tanto de lo que ocurre y de lo que se decide. Ya se verá en qué termina todo y yo procuraré estar informado para dejar constancia por escrito.
De momento, hoy toca disfrutar del último día de las vacaciones de Pascua. Aquí en la Isla empiezan el Jueves Santo y terminan hoy que es Lunes de Recuparación. Mañana será otro día. Trabajo de siempre y colegio. Los jubilados y los ociosos en el bar del hijo de Doña Ángela. Salud.

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