jueves, 16 de agosto de 2012

La edad

Me estoy haciendo mayor. Lo se porque me duelen las rodillas. De día cuando me agacho. De noche sin hacer nada. He consultado con un experto y me ha dicho que es Artrosis. He buscado una segunda opinión y me han asegurado que son los meniscos. Tener dos diagnósticos distintos sobre lo mismo no es bueno porque me han dejado intranquilo. Podrían no ser ninguna de las dos cosas o ser las dos cosas a la vez. Me he puesto rápidamente en contacto con un tercer especialista para que me diera el diagnóstico de la tranquilidad. El de la confirmación. No ha sido así. Ni mucho menos. Me ha dicho que "es la edad". A partir de ahí he hablado y consultado con todos los que me rodean y la mayoría ha confirmado el último diagnóstico: es la edad.
No se cómo calificar mi estado de ánimo en estos momentos cuando estoy diagnosticado de una cosa que podrían ser grave y cuya causa es la edad. Inquieto, intranquilo, perplejo. Ya no se si le temo más a la prima de riesgo o a la edad. La prima de riesgo igual sube que baja y nadie tiene una explicación razonable. Con la edad pasa lo mismo. Aparece acné y es por la edad. Te desaparece y es por el mismo motivo. Empiezas a menstruar o dejas de hacerlo y es cosa de la edad. Aparecen canas o se te cae el pelo y es culpa de la edad. Cualquier cosa que te pase puede ser por la edad. Y un sinfín de cosas más. Estoy descubriendo que la edad tiene mucho poder. Tiene la capacidad de modificar muchas cosas y de influir en otras tantas sin que podamos evitarlo ni fomentarlo.
No tiene en cuenta nada y es intocable e incuestionable. Vivimos a merced de lo que la edad tenga dispuesto. Además actúa de mala fe. A medida que cumples años -tienes más edad- ésta te va menguando la audición, la vista, la motricidad, el intelecto, la memoria, etc. Que es cuando más necesitas de estas cosas. Al mismo tiempo te van aumentando los achaques, las dolencias y todo aquello que no quisieras tener. Para un diagnóstico tan sencillo no hace falta un especialista. Descubro con asombro que todo el mundo sabe que la edad hace todas estas cosas. Y yo preocupado porque las rodillas me crujen y me duelen por la noche. Ahora mismo estoy abrumado y desbordado por los acontecimientos porque soy persona sensible. Y más con estas cosas de la salud.
Cada cierto aparecen publicadas las listas de los hombres más ricos e influyentes para regodeo del pueblo llano y empobrecido. Nunca antes he leído cuanto poder tiene cada uno de ellos según su fortuna. Mucho menos del poder incuestionable de la edad sobre nosotros. En fin, le haremos un seguimiento para ver cómo evoluciona y si se puede entrever alguna cosa. Que no nos coja desprovistos. Soy descendiente moro y celta. Respiro aire de la Sierra de la Tramontana. Me baño en aguas del Mediterraneo. Tengo un carácter isleño que se ha ido forjando y acostumbrando a un turismo masificado y devastador. Sería casi un héroe si no fuera porque estoy a merced de la edad. Me gusta la lectura y la escritura. La conversación con los amigos. Diríamos que estoy bien de no ser por la edad y sus caprichos. Decía J.L. Gutierrez que el libro es un objeto querido de hoja perenne y que otros tipos de literatura son de hoja perecedera como los periódicos. Tenía razón cuando lo dijo. Me gustó y se lo he copiado. No me importa lo que piense la edad de esto. 
Ahora ya se que lo que soy y lo que me pasa es por la edad. Tranquiliza saber este tipo de cosas. Te ahorras muchas visitas a consultorios médicos. Incluso quedas bien cuando le dices a otra persona, con cara de vacilar, que lo que tiene es cosa de la edad. Te respetan más a partir de este momento porque te ven seguro de tu afirmación. Bueno, no todos. Tengo una amiga que es físicamente indigente pero mentalmente intelectual. Siempre dice que prefiere vivir a estar. Es una sin papeles porque no los ha sacado o no los ha renovado. Tan simple. Es antisistema para los amigos. Escribe mucho y bien. Está en busca y captura por lo que escribe porque dice la verdad y no gusta a los de arriba. Vive semiescondida y se mueve poco. Está bastante atacada por la edad pero no le preocupa. La bautizaron como Teresa del Niño Jesús Pena Carapeto. Nosotros la llamamos "Teresita" y a ella le gusta. Firma sus escritos con el seudónimo de Anna Godoy. Dice que un día de estos saldrá a dar la cara y contará toda la verdad. La edad la ha cambiado. La edad también tiene el poder de cambiar a las personas. ¡Joder con la edad!
Teresita se siente segura en la inseguridad de la noche que es cuando escribe. A ella también le duelen las rodillas como a mi. Estoy seguro que es la edad y así se lo he hecho saber. Pero me ha dicho que son bobadas y que a ella no le preocupa. Tendría que ser como ella y no preocuparme por la edad. Salud.

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