lunes, 6 de febrero de 2012

Longevo ilustrado

Todos sus antepasados están muertos. No le queda ningún familiar. Diríamos que está solo. No, de ninguna manera. Tiene muchos amigos. Le visitan y le acompañan mientras pasan las horas. Lo mantienen entretenido e incluso sale a pasear con ellos. Ahora mismo está sentado junto a una mesa. Delante tiene un pequeño netbook donde escribe sus columnas de opinión que diariamente manda al periódico para su publicación. También escribe otras cosas. La calefacción está puesta. Fuera hace frío. Mucho frío y está nevando. Se asoma al ventanal y observa el andar torpe de la gente y sus malabares para no caerse. El dice que vive a destiempo. Un comentarista deportivo diría que está en tiempo de descuento. Pero tiene una lucidez envidiable. Es longevo -tienen mucha edad- y es ilustrado porque tiene un nivel cultural muy alto de muchas cosas. Básicamente escribe ensayo sobre temas de actualidad. Reflexiones lógicas y fáciles y escritos metafísicos sobre cuestiones de interés general. Toma prestado de su biografía personal sin entrar en detalles históricos. Lo acontecido en el pasado no debe de interferir. Él no narra historia. Relata lo que ha meditado y en un tono éticamente irreprochable. Ha vivido en guerra y ha vivido en paz. Ha sufrido la censura y la represión y ahora escribe en libertad.
Ya quisieran muchos compartir vivencias y experiencias. Él se considera el eco de un aullido que dio de joven porque era lo único que se podía hacer antes. Dar aullidos de protesta y esperar a que alguien cambiara algo. Prácticamente era perder el tiempo. Recientemente ha visto un programa de E. Punset hablando con un neurobiólogo reconocido. Dice el interlocutor de Punset que antes de que uno tome una decisión el cerebro ya la ha tomado unos segundos antes. ¿Entiendes lo que te digo? Que creo que no soy dueño de mis actos porque haga lo que haga; pensar, escribir, hablar o tomar una decisión, ésta ya estaba tomada con anterioridad y sin consultarme. Es lo que me faltaba y me fastidia. Ahora tengo libertad para escribir lo que quiera y lo hago poco a poco porque pienso mucho las cosas antes. ¿Seguro que lo que escribo es lo que estaba pensando? Quizás mi cerebro me hace escribir lo que él había pensado antes. Que paradoja la vida y la mente humana. Yo viviendo fuera de plazo y sin tener la seguridad de ser libre de mis actos o ser esclavo de mis neuronas. Este tema me interesa tanto que me cautiva pero también me genera desasosiego, intranquilidad e inseguridad.
No tiene coche y no tiene carné. Nunca tuvo ni una cosa ni la otra. Siempre me he desplazado andando, en bus y en metro. Pero recuerdo los primeros automóviles que circulaban endiablados por unas calles y caminos pensadas para carros y caballos. Antes no había distancias. Todo estaba a cinco minutos. Ahora pierdes todo un día o más para hacer un recado.
Se ríe fácilmente y suelta un ¡maldita sea! mientras se frota la mano por la cara. Los días de guardar me suponen un suplicio. Siempre hay alguien que me invita a comer y me veo obligado a comer cosas que mi cuerpo ya no aguanta. Cuando le hablo de algún tema que no comparte se limita a decir: ¡Qué bobada! Antes todo era más fácil. O más complicado, no se. Según se mire. Pero había ganas. Ahora estamos a verlas venir. Tiene una biblioteca que es la envidia. He leído mucho. La lectura es mi vida. Leo de forma compulsiva y enfermiza. El día que no pueda seguir leyendo me moriré. Decía el poeta Quevedo que si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría pan sino que pediría medio pan y un libro. Caramba pues. Que no se tenga que ver en esta situación. La cultura está muy mal. El ministro del ramo no tiene dinero para libros ni para librerías. No se si le daría pan, pero el libro seguro que no. Es un moroso y no paga lo que debe a la escuela pública y concertada. No hay dinero para gastos corrientes, de secretaría y demás. Los libros hay que pagarlos con un IVA exagerado. Las pizarras inteligentes no han llegado a las aulas masificadas. Los portátiles por alumnos no están ni se les espera, de momento. Sus señorías tienen un iPad-3 que según un estudio publicado en prensa no utilizan el setenta por cien de ellos porque no saben cómo funciona. El ministro de turno, en cambio, ha prometido dinero a la tauromaquia porque los toros representan un valor cultural y quiere que sean declarados bien inmaterial por la Unesco. ¡Qué bobadas, maldita sea! Salud. 

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