miércoles, 4 de enero de 2012

Sentencia

El otro día he conocido una de las sentencias judiciales más esperadas de los últimos tiempos. No era para menos porque el imputado era el mismísimo rey Baltasar. Casi nada. Todo empezó hace casi un año cuando el mencionado rey, sentado en el trono real y en el transcurso de una cabalgata, tiraba caramelos a un público mayoritariamente infantil que le vitoreaba. Uno de los caramelos fue a impactar en toda la cara de un papa que también gritaba entusiasmado. Al papá no le sentó nada bien el caramelazo que, ni corto ni perezoso, fue a comisaría a denunciar la agresión. Un año ha tardado el juez que lo admitió a trámite en salir de su asombro y dictar sentencia después de un largo proceso y un meditado periodo de instrucción.
La sentencia es clara, o no. El rey Baltasar está libre de toda culpa y el demandante deberá pagar las costas e indemnizar a su majestad. El razonamiento de la sentencia judicial y sus fundamentos no tienen desperdicio. Argumenta su señoría que la legislación vigente no le permite instruir una causa contra un rey y que además, siendo éste negro, podría interpretarse como un acto racista y él no lo es. El rey es de un país extranjero ubicado en oriente y sin especificar por lo que no tiene una dirección clara para poderlo citar y, aunque la tuviera, no podría hacerlo de forma ordinaria sino extraordinaria a través de un tribunal penal internacional siempre que el rey no tenga inmunidad como jefe de estado.
Sigue el juez en su auto que el rey Baltasar, por motivos de seguridad, no podía apearse de su carroza y acercarse a un público al borde de la histeria colectiva ya que pondría poner en peligro su integridad física. No tenía otra que tirar los caramelos desde el trono. Siendo esto así siempre cabe la posibilidad de que alguno impactara contra alguien -que es lo que ocurrió- y que el demandante debería de saberlo. Si no quería exponerse, no haber ido. Exhorta el juez a las autoridades que, desde ahora, regulen este tipo de eventos para tener un mayor control de los nombres, dirección en España y en su país de origen por si procediera algún tipo de actuación penal. Hay que joderse la que lió su majestad el rey Baltasar. El juez ha manifestado que es una de las sentencias más difíciles y meditadas de su trayectoria profesional. En una anotación al margen el juez declara no tener la seguridad de que el rey fuera el auténtico o un doble o un impostor porque no ha tenido medios de investigarlo y no le consta que en oriente exista una monarquía cuyo rey sea negro y se llame Baltasar.
Queda dicho y sentenciado. Con la realeza no se juega. La justicia no es igual para todos. Basta de pedir regalos a monarcas extranjeros y quien quiera caramelos que los compre. Queda por saber si el demandante estará en condiciones anímicas de llevar a su hijo a ver la cabalgata este año y si el demandado será capaz de volver este año a lo mismo. El primer supuesto no me preocupa. El segundo sí porque puedo quedarme sin regalo. Salud.