jueves, 19 de enero de 2012

Conversaciones

Mañana primaveral. Temperatura ambiente de lo más agradable y sensación térmica al gusto. Compañía inmejorable. Lugar de inspiración natural que ya es un clásico en este blog: Es Comerç.
Yo tomaré un café, Don Miguel. ¿Y no sería mejor que entre palabra y palabra le diéramos un tiento a un buen vino de la tierra que nos ayude a soltar la lengua? Mejoraríamos la crítica, la sintaxis, el vocabulario y nos ahorraríamos la autocensura. Es que a estas horas se acostumbra un café. Pero sea.
Una persona con inteligencia y con una pluma afilada y crítica deberá saber resumir esta conversación en lo que dura una entrada. ¿Sabreis? Se hará lo que se pueda aunque no soy yo de resumir sino de extenderme. La quietud de vuestro espíritu, a buen seguro, nos colmará de ocurrencias fecundas.
Hundió los dedos en su barba y deslizó ¿cómo es posible que una persona buscavidas, sin pedigrí ni recursos y con poca fama hasta su boda se convierta en yernísimo? Precisamente por la boda. Ved Don Miguel que es un depredador que caza por hábito y no por hambre que comida no le falta. Es persona de acumular bienes. No por necesidad sino por codicia y eso es malo y al final la desvergüenza se paga de una u otra manera. Después de la boda y ya convertido en yernísimo vinieron la gloria y la fama que le envenenaron el entendimiento hasta hundirlo del todo y verse acusado de desmanes cometidos con dineros que no eran suyos sino de todos. Actuaciones de dudosa rectitud, en definitiva. Dádivas excesivas corrompen a cualquiera. Es antojadizo y en tiempos de privanza no se puede andar con ternezas con la esposa. 
Pues si que han tardado en advertir de sus errores, dijo en tono casi de confidencia. Me parece hasta divertido. Esta es mi España. No han cambiado tanto las cosas ni las personas. No. Pues ahora no estará en condiciones de elegir nada. Ni trabajo, ni emulentos, ni lugar de residencia, ni actividades diversas. Efectimavente no. Ahora su preocupación es encontrar un camino para salir lo más airoso posible de este entuerto y con el mínimo de cicatrices. Ya lleva estocadas acumuladas que le han puesto el pelo canoso. Si. Las cicatrices más importantes las lleva su suegro en el corazón y en el alma. Es un hideputa que no tiene el arte de la letra, la sabiduría del dominio de las lenguas, está privado del manejo del ingenio y carece de la soltura de la conversación. ¡Qué palabras habláis! Siempre os he tenido por discreto y prudente en todas vuestras acciones. Es el vino Don Miguel, que a estas horas uno acostumbra un café a un vaso de vino por muy bueno que éste sea. Pero además de hideputa es hidalgo y duque, que una cosa no riñe con la otra.
Se le ha ido la mano en demasías e insolencias y ahora la justicia tendrá que actuar que, aunque tarde, llega. Lo de la justicia no es falta de habilidad sino pereza y desmotivación en hacer las cosas bien. La gente mira mucho ¿será por el café ese del que habláis y que un día me explicareis? Vuestra merced y yo nos hacemos mayores porque empezamos a aparentar la edad que tenemos. Eso mira la gente. En fin, digo que me parece bien y no digo más porque está todo dicho. Salud.

3 comentarios:

  1. Relato impecable!!!. Lo has descrito con tanto arte que puesto en boca de Don Miguel el pecado del
    yernísimo parece menos grave.

    ResponderEliminar
  2. Sólo falta, pues, que los jueces así lo entiendan. De no ser así tengo por saeguro que el yernísimo también cambiará de palacete.

    ResponderEliminar
  3. ¡Genial!, el joven que todas deseaban por yerno ha salido rana, así es como deben verle los jueces. La codicia y la ambición son malas compañeras. En fin. Como dice Don Miguel, España no ha cambiado tanto.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.