viernes, 20 de mayo de 2011

Acontecimientos

Resulta interesante reflexionar sobre la importancia de vivir el momento actual y los acontecimientos que ocurren. Me siento desbordado y fuera de mí al poder vivir en primera persona tales tipos de eventos de primer orden. Referencias históricas. Momentos singulares, irrepetibles e inolvidables. Privilegios generacionales de los que soy testigo. Son demasiadas cosas y demasiado importantes para lo que puede llegar a acumular un organismo vivo e inteligente. Fechas que dejan huella y que servirán para contar a los nietos los días de lluvia o los días en los que se va la luz -que son muchos desde que Gesa tiene el monopolio-. Referencias que quedarán registradas en las hemerotecas para consulta de estudiosos de cosas importantes. Acontecimientos sociales, deportivos, políticos, literarios, religiosos, científicos, etc. No me queda más remedio que ser un activista y fiel seguidor de este tipo de noticias de registro casi poético o de novela negra. Algunos son momentos enfermizos que cabalgan entre la lucidez y la locura. En algunos casos son puras metáforas de la vida misma.
Los islamistas ya no quieren estar sometidos a dictaduras. El terrorista más buscado se muere por encontrarse un par de balas en su camino y en su casa. Que haya cuatro finales de fútbol que no te puedes perder. Que se case el heredero del heredero por todo lo alto y que su hermano no vaya borracho. Que beatifiquen a un papa en tiempo récord. La única persona que es santo en vida y que por culpa del desliz de una monja de pocas luces ahora ya es beato. La fe, además de mover montañas, nos procura santos. Que España sobreviva a una crisis pese al empeño en contra de un expresidente de gobierno, de los mercados y de las agencias de calificación. Que la feria de Abril de Sevilla se celebre en Mayo. Que el Cervantes cambie de fecha. El Dalai Lama deja de ser un dirigente político. Elecciones con jóvenes rebotados.
Es preferible vivir de forma heroica, noble y romántica que estar en la indignidad de la indiferencia de tales acontecimientos. Todo en su conjunto a afectado seriamente a mi lucidez, mi equilibrio mental y he perdido capacidad de concentración y serenidad. Ahora que ha pasado todo me invade una sensación de vacio y tristeza en la que ya casi nada me importa. Necesito encontrar otros alicientes. Siempre me quedarán las revistas del corazón y los programas rosas y amarillos y la televisión a la carta por internet. He leído todo lo que se ha publicado. He mirado con detenimiento todas las fotos y me he fijado con todos los detalles. Lo se todo. Que gozada. Salud.