martes, 19 de abril de 2011

Semana Santa

Estamos en semana de pasión. Semana santa. Para unos, más santa y con más pasión que para otros. Demasiada pasión, diría yo, si no fuera porque está sazonada de un folclore exagerado que la hace más llevadera. Antes las procesiones empezaban el jueves santo y terminaban el día de pascua. Domingo de ramos, aparte. Ahora las procesiones empiezan incluso antes del domingo de ramos. Todos los días, a todas horas, en todas partes e incluso varias simultáneamente. Está demostrado que esto atrae al turismo de masas por lo que habrá que explotarlo todavía más y potenciarlo hasta la saciedad que en tiempos de crisis no se puede andar con pamplinas.
Las escuelas religiosas concertadas también se han apuntado al folclore de andar por casa y organizan procesiones dentro y fuera del recinto escolar con niños y adolescentes flanqueados por el profesorado y ataviados con capirotes improvisados de cartulina y tuneados según cada cual en la clase de tecnología y artes plásticas. Cirio de papel blanco con una generosa llama de papel rojo y amarillo y algún que otro cántico acorde con el momento y ensayados en la clase de música. El estandarte, con todo lujo de detalles bordados a mano con hilos de colores, portado de forma solemne por la madre superiora. Estos incipientes nazarenos que no van a clase de religión, no están bautizados, no han hecho la primera comunión y no están confirmados. Desconocen de que va la cosa pero ya les va porque mientras no hay clase y sus papas les hacen fotos. Todo un chollo.
En otro orden de cosas, leo con atención un escrito de alguien que ha visto pasar un paso y otro alguien le ha cantado una saeta. Pasa otro paso y se escucha otra saeta. Un tercer paso y otra saeta. Escribe, "yo no me atreví a pasar". Uno dice invocar la lluvia para que no haya procesión. Lo que le llega es ver a los cofrades y nazarenos llorar por no poder salir en procesión. Se contagia y también llora. Si salen lloran de alegría, si no salen lloran de pena. La cuestión es que lloren pero sin salir porque se llora más y mejor con la pena que con la alegría. Todo sirve para animar la fiesta. Pasos, trompetas, silencio y saetas, militares y sotanas, cristos y vírgenes, tambores, olor a cera y a flores, capirotes variopintos, costaleros y mirones, abuelos padres y nietos, peinetas y medias negras, torrijas y huevos de chocolate.
Es la semana santa. Es la semana de pasión. Es la semana para iniciar un bronceado. Es la semana del bañador o del paraguas. Es la semana de descansar y reponer fuerzas. Es la semana del viaje de estudios. Es la semana del recogimiento o del desmadre. Decidid vuestra semana y disfrutadla como queráis y podáis. Yo ya he decidido la mía. Nos encontraremos la semana que viene. Salud.