domingo, 3 de octubre de 2010

Presuntamente

Arturo Perez Reverte ha escrito recientemente en un suplemento semanal lo malévola que puede llegar a ser la justicia o el sistema judicial -como se quiera- a propósito del adjetivo presunto. Todo el mundo es presunto hasta que se diga lo contrario (no hasta que se demuestre lo contrario). Hay cosas que se demuestran por sí solas y de inmediato y siguen siendo presuntas hasta que un juez dice lo contrario. A propósito de esto ha escrito algo que nos pilla de cerca: "puede quedar bien, incluso, tener como vecino a alguien que fundó y fue presidenta de un partido mallorquín e incluso presidenta del parlamento balear. Y queda bien porque a pesar de haber robado a mansalva, sola o en compañía, y de haber cobrado dineros de forma irregular y de haber hecho cosas nada ortodoxas aprovechándose de su cargo, la gente la piropea por la calle mientras ella luce cara de haber pasado por quirófano, presume de su adición al botox y lleva encima ropa y complementos que cuestan nuestro sueldo de todo un año y esto que ha pagado la friolera de tres millones de euros en concepto de responsabilidad civil y para eludir la cárcel -de momento, claro- hasta que se celebre juicio".
Todo este jaleo viene a cuento a que de momento ha sido etiquetada de presunta cuando todo el mundo sabe que és, pero cuando lo diga un juez será y se verá obligada a mudarse de casa para ir a vivir un tiempo al palacete de la carretera de Sóller, enfrente del hipódromo de Son Pardo.
Mientras, como es presunta, parece que cada vez que hablamos de lo que ha hecho le hacemos una putada y un presunto juicio paralelo y que presuntamente la queremos linchar. Y como ella, a todos los demás políticos presuntamente corruptos que presuntamente han cometido fechorías y presuntamente nos han robado porque los dineros que les han encontrado y las facturas falsas no son lo que parecen, presuntamente son ahorros que han conseguido a base del sudor del contribuyente. Es como si un médico, un día, te dice que por lo que le cuentas, por lo que ha visto, por lo que ha explorado y por otros indícios parece que presuntamente tienes un cáncer que te va a matar en unos meses, pero, mientras no tenga el resultado de patología que lo confirme, no hay nada de que preocuparse porque es como si no lo tuvieras. Coño, o lo tienes o no lo tienes. O eres un chorizo mangoneador, terrorista y prevaricador, etc o no lo eres -lo diga o no un juez-.
Decir que presuntamente eres significa que todavía no eres aunque todo el mundo sabe que sí que eres pero que no tiene ninguna validez porque ningún juez ha dicho tadavía que sí que eres. Esto es prostituir el adjetivo presunto y gracias a esto la justicia o el sistema judicial -como se quiera- sigue siendo un cachondeo. El único españolito que lo tiene claro se llama Aznar. Dijo -juntamente con otros dos amigotes del alma- que Sadam tenía armas de destrucción masiva y no usaron el adjetivo presunto, por lo que no había duda de que las tenía y lo invadieron. Tranquilos que ya aparecerán. Es cuestión de tiempo, joder, que os poneis de los nervios por nada. Salud.

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