martes, 8 de junio de 2010

Los Macarrillas Corleone

Es el apodo de un proyecto de familia de mafiosos y extorsionadores venidos a menos. Por desgracia suya son vecinos mios. Por desgracia mía son mis vecinos. Han forjado un futuro prometedor, a saber: nadie les saluda, nadie les hace puto caso, han intentado vender su piso para emigrar lejos pero no lo han conseguido, etc. Su sufrimiento es tener que seguir viviendo en el mismo sitio. Mismo pueblo. Se entretienen haciendo turnos detrás de la persiana para que cada vez que entra un coche no autorizado llaman a la policia para que ponga multas y así se reconfortan. A veces inventan ocasionales desperfectos en sus vehículos que tambien denuncian sin rubor en los juzgados de guardia implicando a menores.
Mas que una familia son unos pandilleros de pacotilla. Son incansables provocadores. Son corredores de fondo. Pero están solos y nosotros somos muchos. Es cuestión de tiempo y paciencia que se vayan al carajo o un poco más lejos del carajo. Los progenitoes no tienen madurez mental y los hijos han heredado sus inmaduros genes. Su objetivo en esta vida es hacer daño. Su horizonte más próximo es practicar la maldad incluso con menores -que ya lo he mencionado-. Sus conflictos de pareja generan malestar entre ellos que se proyecta hacia los demás vecinos creando un repudio y aislamiento.
Todo en ellos es turbio. El macarrilla padre ha pasado de trabajar por cuenta ajena a hacer cositas chapuceras de fontanería a domicilio por cuenta propia. A los hijos no se les conoce trabajo alguno -aparte de practicar la extorsión-. Si te cruzas con el cabeza de familia, agacha la cabeza. La matriarca está desocupada y se hace la boba para aparentar que es boba cuando en realidad es una boba en sí misma. El pequeño de los hijos es el ingenuo a medio entrenar. Quiere ser malo pero no acaba de salirle. Imaginaos la peli "El Padrino" y cambiad el nombre por "El Macarrilla". Una voz afónica de cáncer de laringe a punto de quimio que dice:
- No me lloriquees, imbécil. Mientras le abofetea las mejillas y le sacude los hombros como quien quiere alisar arrugas o quitar polvo.
- Sal fuera, pon cara de capullo y que se entere todo el pueblo de que eres el hijo de D. Vito Macarrilla Corleone. A ver si maduras de una jodida vez. Quiero ver la gente del pueblo acojonada. Aprende de tu hermano mayor que ya sabe extorsionar. El hijo mayor es el macarrilla por excelencia. Es el que te mira fijamente a los ojos y ves que se acuerda de tí, de toda tu familia, te insulta, te maltrata, te amenaza y luego te perdona la vida sin mediar palabra. Yo hago lo mismo. Son como Sta. Teresa, viven en un sin vivir y mueren porque no mueren.
Teneis permiso para aplicarles todos los adjetivos calificativos peiorativos que encontreis en el diccionarioio y os vais a quedar cortos. Algunos de los que seguiis este blog habeis sufrido en vuestras carnes su actos mafiosos con alguna multa.
Que los jodan con salud.

2 comentarios:

  1. por desgracia, de esas familias hay muchas, pero tranquilo no llegaran a ninguna parte, te lo dice una que viene de un barrio de familias corneoles. jajajaja.
    Le has cogido el truco a poner las fotos, eh?

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  2. Pues será eso. Son peor que una piedra en un zapato cuando tienes el pié lleno de ampollas. Son una pesadilla, pero no hay problema. No son nadie y ellos lo saben.
    Con respecto a las fotos es que no quiero meter pero he pensado introducir un gadget de presentación donde vayan pasando e iré intercalando fotos de todo aquello que escriba. No se. Estoy en ello. Besos.

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